Los valles de Neptuno.
Hace
ya 40 años, antes de que Lia, Sick Boy, Yimel, Hebert, y Deya fueran
una chispa en los ojos de sus padres y madres, Jimi Hendrix se excusó y
se fué, besando el cielo.
Charlie was around at the time. Era solo
un crío, con algunos primos mayores que se largaban del pais, y que por
suerte para mi, tenian de toda esta música escondida en el fondo de
escaparates, closets, debajo de las camas y hasta en el tanque vacío de
un inodoro en desuso.
Jimi Hendrix fué siempre una atracción, desde
que me enteré que cosa era una guitarra eléctrica. Me fascinaba, que por
contraste con lo que hacían los viejos boleristas que visitaban la casa
de unos tíos con sus instrumentos, la guitarra del Jimi aullaba,
gritaba, lloraba y cantaba con una cantidad de voces que empezaba yo a
descubrir en esa época, cuando se va dejando la infancia detrás y uno se
va convirtiendo en un adolescente y se comienza a lucir un par de
pantalones apretados ante las chicas que poco antes no te prestaban
atencion con tus pantalones cortos. De ahí a ser un verdadero gamberro
con una única libreta doblada en el bolsillo, donde se anotaba poco de
las clases y se dibujaba mucho había un solo corto paso.
El rock, la
música del enemigo, como decían los comunistas.... y uno, en su lógica
adolescente que pensaba, si estos son el enemigo de estos comunistas de
mierda, pues entonces son mis amigos! Ah, las mieles del diversionismo
ideológico!
Años que pasan. Vidas que se hacen, cambian y deshacen.
Vivo lejos desde hace mucho.
Y
los chicos en Cuba siguen creciendo, descubriendo cosas, y
experimentando las mismas descargas eléctricas que les sacan de la
infancia hasta la adolescencia llena de precocidades en esa isla. Pues
no faltaría más. Claro que también le gusta el Hendrix, que al parecer
no ha descansado mucho en estos cuarenta años que lleva muerto. La
muerte nunca ha parecido nada más temporal, cuando de Hendrix se trata.
En estos días sale una nueva entrega de su discografía.
The
Valleys of Neptune, que es un trabajo increible, es una compilación de
doce canciones, algunas más conocidas, otras menos, en una producción
que dura unos sesenta minutos y que además está ilustrada por los
dibujos y acuarelas del propio James Marshall Hendrix. Que más puede uno
pedir, cuando quiere tumbarse y cerrar los ojos y viajar en el tiempo.
Hacia atrás, porque a esta edad me importa más viajar hacia atrás que
hacia el futuro. Me maravillo de haber vivido tanto.
Para mi
Neptuno era una calle.
Sin muchos mas
valles
que alguna chica de ese apellido con la cual alguna que otra vez me
encontre por allí. O por cualquier otra parte. Pero en algun lugar Jimi
se había sentado y había escrito una canción acerca de los
Valles de
Neptuno. Vaya visionario con guitarra que era el tío. No, nunca besé a la chica...
De todos modos, aqui les dejo al Jimi.
Con
la tecnología de cuarenta años después, han hecho un video psicodélico
de la canción que da titulo al álbum, basándose en la pintura que el
Jimi firmó por alla por 1957, cuando aún ni siquiera yo había nacido.