Mostrando las entradas con la etiqueta libro. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta libro. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de octubre de 2013

JUAN MANUEL ESCRIHUELA COMENTA SU LIBRO "PAUL MCCARTNEY: EL DIA A DIA DE UN FABRICANTE DE MELODIAS" A BEATLES MAGAZINE

JUAN MANUEL ESCRIHUELA COMENTA SU LIBRO "PAUL MCCARTNEY: EL DIA A DIA DE UN FABRICANTE DE MELODIAS" A BEATLES MAGAZINE

Tomado de:

http://beatlesmagazine.blogspot.com/2011/02/juan-manuel-escrihuela-comenta-su-libro_17.html



Como les comenté anteriormente, Juan Manuel Escrihuela,crítico musical español y autor de varios libros relacionados a The Beatles, nos está dejando un comentario acerca de cada una de sus obras aquí en Beatles Magazine. Aquí su segunda reseña:


PAUL McCARTNEY: EL DÍA A DÍA DE UN FABRICANTE DE MELODÍAS

Juan Manuel Escrihuela

Editorial Milenio – Diciembre 2003

Muchos de los seguidores de los Beatles han mantenido siempre –y lo siguen haciendo- la disputa de si John era mejor compositor que Paul y viceversa. Bajo ese prisma, he de reconocer que tras el asesinato de John, me sumergí primero en sus canciones, en sus declaraciones, en su modo de ver la vida, y en clara consecuencia, también con la obra completa de los Beatles. Pero fue a medida que pasaron los años, que el cancionero en solitario de Paul también me fue interesando cada vez más. No olvidemos que desde aquel día fatídico de diciembre de 1980, la Beatlemanía volvió a resurgir por todos los rincones del planeta. Como suele suceder cuando una personalidad de gran calibre fallece, o como en el caso de Lennon, que un desgraciado nos privó para siempre de su compañía, es lógico que tanto su cancionero en solitario como el que compuso con su grupo –los Beatles- vuelva a florecer en lo que tendría que ser un acto de reconocimiento, que no el de puro marketing.

Volviendo al tema de mi libro sobre Paul (del que al igual que el de los Beatles, también dibujé su portada), su material fue “calando” en mis huesos. McCartney, primero en solitario y poco tiempo después con los Wings, nos regaló un material que todavía hoy sigue brillando con fuerza: McCartney (1970), Ram (1971) y Band On The Run (1973), London Town (1977); trabajos todos ellos de una calidad indudable. Y que a partir de la década de los 80, fue bajando algo el listón, y tan solo nos fue sorprendiendo de vez en cuando, como fue el caso del estupendo Flaming Pie (1997). Aún así, no hay disco de Paul, desde 1980 hasta hoy día que no contenga una melodía de aquellas inolvidables: os animo ha descubrirlas.

En la época de Beatles como grupo, John era más mordaz con su material, más espontáneo, más directo. Por el otro lado, Paul, era más metódico y también, todo hay que decirlo, más cadencioso, un fabricante de melodías: desde Yesterday, And I Lover Her, Blackbird, Another Day y Eat At Home, por citar tan solo algunas de las muchas decenas que ha compuesto. Y fue ahí, bajo ese principal argumento de composición que comencé a escribir este libro: intentando plasmar en mis páginas el sentido de sus composiciones. Más tarde y dada la gran cantidad de material del que disponía, pensé entonces en complementar mi trabajo con un día a día de sus actividades. Solo terminar “rompiendo una lanza” por McCartney, ya que hay que tener muy en cuenta que (aparte del negocio, fama y dinero que conlleva) Paul ha registrado muchos discos (para sus fans, también para los de los Beatles, y para los amantes de la buena música), pero, lo más importante ha conseguido mantener viva la llama de la Beatlemanía con sus giras en las que no ha faltado esa vena nostálgica –Beatle- de la que varias generaciones siguen disfrutando.

Pero, sobre todo, que no se “rasguen las vestiduras” los seguidores de John, porque yo también lo soy, y citar y elogiar sus inmortales canciones, no me ocuparía una hoja como esta, sino que podría escribir unas cuantas.

Paul McCartney, el día a día de un fabricante de melodías

Paul McCartney, el día a día de un fabricante de melodías












Tomado de:

http://jmescrihuela.blogspot.com/2007/12/paul-mccartney-el-da-da-de-un.html

El origen del libro que tienes en las manos se remonta a muchos años atrás, cuando a finales de agosto de 1980, al término de unas vacaciones que disfrutamos mi esposa Ana y yo en Lon­dres, me hice el firme propósito de escribir acerca de mi ex beatle preferi­do: Paul McCartney.
Naturalmente, y como buenos amantes de la música, ni que decir tiene que aquella visita a la ciudad del Támesis fue de lo más gratificante. En aquel paraíso sonoro, y con el seductor recuerdo que conservaba del álbum de los Wings, London Town -que se convirtió durante buena parte de 1978 en mi disco de cabecera, mientras prestaba el servicio militar-, rebusqué en varios centros especializados hasta que encontré el libro de partituras para guitarra del disco homónimo; incluso adquirí algún que otro vinilo de McCartney y de los Beatles que faltaba en mi colección.
También me sentí fascinado por la gran dimensión histórico-musical de una urbe como Londres. Dadas las circunstancias del éxito obtenido por los Beatles a lo largo y ancho de este mundo, no es de extrañar entonces que exista un rincón de esta ciudad -a semejanza de Liverpool que cuenta con la ilustre condición de tener entre sus hijos predilectos, a cuatro perso­nalidades que revolucionaron el mundo de la músicapop- que no haya sido husmeado por la legión de enfervorizados fans que se enorgullecen de ha­ber tocado y deambulado por el suelo que un día pisaron, Paul, John, George y Ringo.
Sin embargo, la escena musical británica, y en concreto, la de Londres, había cambiado ostensiblemente: elpunk todavía persistía -al menos en lo que se refiere a la estética de cientos de jóvenes- en muchos de sus barrios; y canciones de grupos como Pretenders, Pólice y Blondie, líderes de la imperante -por aquellos días- new wave, sonaban por doquier. Pero, me alegró comprobar in situ que la balada "Waterfalls", uno de los mejores temas del por entonces recién editado -apareció en mayo de ese año- nuevo álbum de Paul, McCartney II, también se oía en muchos de los estableci­mientos especializados de aquella ciudad.
Cuando volvimos a Barcelona, y tal como citaba al principio de esta introducción, empecé a poner orden en mi inmenso archivo de artículos y recortes de McCartney, a la vez que meditaba la posibilidad de escribir un libro sobre su fructífera trayectoria. El destino inexorable cambiaría mis planes.
En diciembre de ese año, una inesperada y fatídica noticia me sacudió de manera similar a como lo hizo en millones de personas: John Lennon había sido asesinado por un desequilibrado.
Mientras que fallecía uno de los artistas que más luchó por la paz y el desarme mundial, la Beatlemanía resurgía aferrándose a coetáneos y nue­vas generaciones. Así que mi proyecto original de escribir sobre McCartney, se convirtió en un libro homenaje a los Beatles, que por primera vez en España, compilaba también las trayectorias en solitario de Paul, John, George y Ringo.A finales de la década de los 80, y buena parte de los 90, otras tendencias musicales me apartaron del propósito de escribir el libro sobre Paul; si bien, seguí muy de cerca cada uno de los pasos que iba efectuando este fabricante de melodías. De tal forma que, en 1997, su estupendo álbum, Flaming Pie, me devolvió la inspiración para retomar de nuevo la idea de escribir sobre el Macea. De cualquier manera, lo que sí que desestimé es que mi libro se convirtiera en la típica biografía al uso -lo que me habría ocupado más de mil páginas, ante la prolífica actividad de este gran músico, al que un día se le llegó a denominar el Mozart del siglo xx- complementada después con un sinfín de apéndices: discografía completa, videografía, colaboraciones, y un largo etcétera. Por lo tanto, me propuse que todo, absolutamente todo, lo incluiría en un diario cronológico que (exceptuando el primer capítulo que nos sitúa a Paul desde su fecha de nacimiento, hasta los albores de su éxito en compañía de John, George y Ringo) también comprendería las referencias de sus discos, rarezas, y participaciones con otros artistas; sin olvidar su etapa crucial con los Beatles, porque de esta forma, la exposición de fechas en su vida, nos sitúa mucho mejor al artista en una cronología completa y organizada en su propia progresión. En tales circunstancias, también me gustaría aclarar que no pretendo tan sólo demostrar su talento -incuestionable-, sino simplemente exponer los hechos tal y como se han producido en la prolífica profesión de este gran fabricante de melodías; y ante todo, he asumido la tarea intentando ser crítico, pues no todo lo que ha compuesto McCartney ha revolucionado a sus millones de incondicio­nales: como músico, tiene muchas cosas interesantes y otras no tanto


Por primera vez, me propuse también analizar sus textos -aparte de ser juez en sus trabajos- intentando reflejar qué es lo que éste músico universal quiere decir en sus canciones. Amigo lector: si lo he conseguido, ésta era una de las premisas más importantes con las que encaré este nuevo trabajo.
Por otro lado, cabe recordar -a pesar de que es de dominio público- que aunque Paul y John firmaron sus canciones en comandita, he reseñado con un asterisco cada uno de los temas compuestos en su totalidad por Paul, para que las nuevas generaciones que van descubriendo el sugestivo mun­do de los Beatles, conozca el material que se debe exclusivamente a la magia compositora de este músico universal.
Por último, me gustaría añadir que hay dos cualidades de Paul que siem­pre me han fascinado y que creo son muy importantes para todos los segui­dores del cuarteto de Liverpool, a saber: su indiscutible versatilidad, y esa gran capacidad para mantener viva -día a día- la leyenda de uno de los me­jores grupos de la historia de la música rock: los Beatles.